Consejos básicos

Los métodos científicos para determinar la edad deben ser contrastados con los testimonios y los documentos que aporte el inmigrante. La legalidad vigente apunta que estas pruebas materiales deben ser la base que acredite si el individuo es menor o no. Pese a ello, hay casos en los que los inmigrantes acreditan que tienen menos de 18 años y, aún así, se ven obligados a someterse a estos análisis (cuyo margen de error es de 18 meses). Si la pruebas determinan que son mayores de edad, se produce un “limbo jurídico”: no pueden acceder al sistema de protección de menores, pero tampoco gozan de los derechos de los adultos (no pueden trabajar ni asistir a los cursos de formación para mayores).

Por otro lado, las declaraciones internacionales destacan una serie de factores a tener en cuenta a la hora de practicar los análisis (cuando sean pertinentes). El elemento principal es que es necesario que el explorado dé su consentimiento antes de iniciar las pruebas. Esta recomendación se fundamenta en que el examen radiológico puede causar lesiones, pero, además, hay que contar con el hecho de que es evidente que la exploración afectará a la intimidad del joven. En caso de que no exista dicho consentimiento, el examen no debe producirse.

Por último, salvo casos excepcionales, el Reglamento de Cuerpo de Médicos Forenses no recomienda realizar exploraciones a inmigrantes indocumentados no sujetos a procedimiento penal, a no ser que las solicite una instancia judicial.

Controversia y propuestas internacionales

Los métodos que se utilizan habitualmente para definir la edad de los inmigrantes nunca han contado con la aprobación unánime de los organismos implicados. Organizaciones como Human Rights Watch proponen acatar los principios establecidos en la Declaración de Buenas Prácticas”. A grandes rasgos, esta guía se centra en los siguientes pilares:

1. El examen debe tener en cuenta tanto el aspecto antropométrico como los elementos indicativos de madurez psíquica, ya que la edad física de una persona no tiene por qué coincidir con la mental. Los inmigrantes con una edad psíquica inferior a la física deberían ser tratados con mayor tacto.

2. Es necesario tener en cuenta el margen de error que incluyen las pruebas. La horquilla debe jugar a favor del afectado y no del legislador. Una orden de expulsión basada en la aceptación de una edad concreta no debería ser tenida en cuenta. De este segundo punto se extrae el tercero.

3. En los casos en que la edad del examinado no pueda establecerse con exactitud, las autoridades deben admitir la duda en beneficio del menor.

4. Los exámenes deben ser seguros y respetuosos con la dignidad y la integridad del examinado.

Recientemente, el Congreso de los Diputados ha aprobado una propuesta del PNV que podría formar parte de esta Declaración. Se trata de una solicitud de generalización de los protocolos que fue respaldada por casi todos los grupos parlamentarios.

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