Asilo: lugar ¿privilegiado? de refugio para los perseguidos

Los menores de edad solicitantes de asilo, pueden ser niños o niñas que en su país de origen tengan el riesgo de ser sometidos a persecuciones en casos de conflicto armado, violaciones de derechos humanos, prostitución, trabajos forzados, esclavitud, etc. Según datos del ACNUR, los primeros casos que se conocen en España de menores no acompañados solicitantes de asilo datan de 1986, con motivo de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988).

El artículo 92.6 del Reglamento de Extranjería establece que, en el caso de menores solicitantes de asilo, se estará a lo dispuesto en el artículo 15.4 del Reglamento de 10 de febrero de 1995, de ejecución de la Ley 5/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de asilo y de la condición de refugiado. Pero también se tendrá en cuenta la condición de Refugiado de acuerdo con la Convención de Ginebra de 1951 y el Protocolo de Nueva York de 1967.

La condición de  refugiado supone la protección más estable y completa posible para los inmigrantes. Esta vía  implica obtener el permiso permanente para residir y trabajar en el país de acogida, con la garantía de la no devolución o expulsión (Artículo 2.1 de la ley 5/1984). La legislación española de asilo contempla un procedimiento diferenciado de las solicitudes de asilo de los menores no acompañados por lo que los MENA están sometidos a los mismos criterios de inadmisibilidad que los adultos, y por consiguiente no se les brinda siempre la oportunidad de que su solicitud sea estudiada detalladamente.

Dificultades en las solicitudes de asilo de los MENA

  • Todo menor no acompañado debería tener el derecho a presentar una solicitud de asilo. No obstante, los Estados miembros pueden reservarse la facultad de disponer que, si no ha alcanzado una cierta edad, fijada por el Estado en cuestión, el menor no podrá presentar la solicitud de asilo mientras no cuente con la asistencia de un tutor legal, de un organismo o de un representante adulto especialmente designado.
  • Los tutores (también representantes legales del menor en temas de asilo) no conocen necesariamente la institución del asilo.
  • No se les facilita siempre el contacto con abogados cualificados para asesorarles en la presentación de su solicitud de asilo.
  • No se le da prioridad a las solicitudes de asilo de menores y por tanto, se carece de expertos independientes que evalúen la capacidad del menor para articular su temor fundado de persecución.
  • No se garantiza al menor el derecho a ser oído antes de tomar una decisión sobre su caso.
  • Las entrevistas no se realizan siempre de forma adecuada para los niños, en ocasiones, se ha preferido agilizar los trámites de regularización a través de la legislación de extranjería.

Si se deniega la petición de asilo, se puede recurrir al Estatuto Humanitario.

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